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domingo, 26 de julio de 2015

Caprichos del destino 7.



















Tras un largo y frío mes de diciembre combinado con la locura navideña, por fin es 31 de diciembre, el último día del año. Durante este último mes, han pasado muchas cosas. Desde que Jason vino a Barcelona expresamente para hablar conmigo y decidimos ser amigos, hemos hablado por teléfono todos los días. Le cuento cómo ha ido mi día y el me cuenta su día. Hablamos de todo, familia, trabajo, amigos y también de enemigos. Me he puesto al día sobre la Fórmula 1 con la ayuda de Aitor y de Raúl, que me han informado pacientemente. Al parecer, un tal Bjorn Wolf, un alemán del equipo de Wings, es el número 1. Ha ganado tres mundiales consecutivos, el de 2010, 2011 y 2012, mientras que Jason quedó segundo y Marcos quedó tercero. Marcos y Ana han pasado a formar parte de nuestro grupo de amigos. Viven en nuestra misma ciudad y, cómo aún no ha empezado la temporada, Marcos está de vacaciones. Hemos congeniado tan bien con ellos que incluso hemos modificado nuestros planes para fin de año. No podíamos ir con ellos a celebrar fin de año entre la muchedumbre, así que cuando decidimos cambiar los planes Ana se ofreció a darnos la mejor cena y fiesta de fin de año en su casa, a lo que no pudimos negarnos. Alicia también asistirá, el único que faltará será Jason. No lo he visto desde hace tres semanas y me encantaría que esta noche estuviese aquí, pero está en Londres con su familia, pero me prometió venir después de reyes.
Estoy saliendo de la ducha cuando oigo el timbre de la puerta. Miro el reloj, es demasiado temprano para que Aitor y Raúl vengan a buscarme. Me envuelvo en una toalla que a penas me cubre el pecho y una pequeña parte de los muslos y pregunto a descolgar el telefonillo:
     -  ¿Quién es?
     -  Creo recordar que alguien quería que esta noche estuviera aquí y, como ya sabe, señorita Morena, sus deseos son órdenes para mí. - ¡Es Jason!
Abro la puerta sin contestar, eufórica y feliz de que Jason esté aquí, de que podamos pasar la noche de fin de año juntos. Un minuto después, las puertas del ascensor se abren y sale Jason con una magnífica sonrisa en los labios. Sin poder contenerme, salgo al rellano y me arrojo a sus brazos sin esperar a que él llegue hasta a mí, estoy demasiado nerviosa.
     -  Si llego a saber que enviándote un mensaje vendrías, lo habría hecho mucho antes. - Le confieso mientras el me sostiene entre sus brazos.
     -  Si voy a tener este recibimiento cada vez que llegue, puedes estar segura que vendré. - Me dice bromeando al mismo tiempo que entra en casa conmigo en brazos. - Será mejor que entremos antes que los vecinos te denuncien por escándalo público. ¿Cómo sales así vestida? Bueno, vestida por llamarlo de alguna manera...
     -  Estaba saliendo de la ducha cuando he oído el timbre. - Le contesto. - Y, si mal no recuerdo, acabas de decirme que vendrás siempre que te lo pida si te recibo de la misma manera.
     -  La próxima vez espérame así vestida pero dentro de casa. - Me susurra al oído para después besarme en la frente y excitarme aún más de lo que estoy. - Vístete, nos tenemos que marchar pronto si no queremos llegar tarde y que Ana nos mate.
Una hora más tarde, Jason y yo nos estamos bajando de un taxi a las puertas de la increíble casa de Marcos y Ana. Me quedo con la boca abierta nada más verla y Jason sonríe divertido. No es la primera vez que he estado en casa de Ana y Marcos, pero cada vez que vengo me pasa lo mismo, me impresiona tanto que me quedo embobada.
Entramos en la casa y todo está perfectamente decorado para la ocasión. Todos se han enterado que Jason venía de camino, todos excepto yo. Según me ha dicho Jason, lo decidió en cuanto recibió mi mensaje y buscó el primer vuelo que salía hacia Barcelona. Desde el aeropuerto llamó a Marcos para avisarle, quién se lo dijo a Ana y Ana se encargó de decírselo a todo el mundo excepto a mí.
Cenamos entre bromas, risas y anécdotas de tiempos pasados. Cuando empiezan los cuartos, todos nos ponemos en pie para tomarnos las uvas al son de las campanadas. Cuando nos metemos la última uva en la boca, todos gritamos:
     -  ¡Feliz año nuevo!
Me abrazo a Jason para felicitarle el año, es al que tengo más cerca y es el primero al que felicito. Tras un largo abrazo, Jason me sujeta de la cintura estrujándome contra su cuerpo y me mira a los ojos con auténtico deseo. Consciente de lo que está pensando, le doy un suave beso en los labios y después le susurro al oído:
     -  Ten paciencia, tenemos toda la noche por delante.
Su cara se ilumina, le acabo de afirmar que lo que el desea va a pasar esta noche. Le sonrío maliciosamente y me vuelvo para felicitar el año a todos mis amigos. Cuando llego a Ana, me pregunta al oído para que los demás no puedan escucharla:
     -  ¿Acabas de besar a Jason o voy muy borracha?
     -  Las dos cosas. - Le respondo divertida y ambas nos echamos a reír.
En ese momento, unas manos que reconozco al instante, me rodean por la cintura. Es Jason. Me abraza desde atrás y nos pregunta:
     -  ¿Qué es lo que os parece tan divertido?
     -  Cosas de chicas. - Le respondemos Ana y yo al unísono y volvemos a echarnos a reír.
Jason frunce el ceño en señal de desaprobación y yo vuelvo a besarle en los labios, esta vez más larga y apasionadamente que la primera vez.
     -  Es fácil hacerte enfadar, pero es más fácil hacerte sonreír. - Le susurro al oído cuando veo que en su rostro se ha vuelto a dibujar esa sonrisa que me tiene loca.
Bailamos y bebemos durante toda la noche. Alicia y Aitor se han enrollado y han desaparecido para dirigirse a una habitación o cualquier otra parte donde tengan un poco de intimidad. Poco después, desaparecen Esther y Víctor, seguidos por Raúl. Cuando ya solo quedamos Marcos, Ana, Jason y yo, me levanto y les digo:
     -  Es tarde, yo también voy a subir ya. - Me vuelvo hacia a Jason y le pregunto divertida: - ¿Me acompañas o quieres quedarte un rato más.
     -  Estoy seguro de que Jason quiere quedarse un poco más. - Bromea Marcos.
     -  Sí, contigo. - Le contesta Jason burlonamente.
Ana pone los ojos en blanco, su manera de decir que esos dos son tal para cual, y nos da las buenas noches.
Jason me coge en brazos y sube las escaleras hacia la planta superior cargando conmigo. Se detiene frente a la puerta de su habitación (la que utiliza siempre que viene de visita a casa de Marcos y Ana), me deposita cuidadosamente de pie en el suelo y me pregunta:
     -  ¿Estás segura?
     -  Completamente. - Le respondo con rotundidad.
Jason me coge de los muslos por debajo del vestido y coloca mis piernas alrededor de su cintura. Me besa con fuerza, con deseo y excitación. Nuestras manos recorren nuestros cuerpos impacientes. Seguimos besándonos mientras le quito la camisa y le desabrocho los pantalones. Vuelve a dejarme en el suelo y, con la voz grave y ronca de excitación, me ordena:
     -  Quítate el vestido, quiero verte desnuda.
Doy dos pasos atrás para separarme de él y, tras lanzarle una ardiente mirada, desabrocho mi vestido y lo dejo caer al suelo, quedándome únicamente vestida con un diminuto tanga de color rojo y los zapatos de tacón de aguja de color negro.
Jason se acerca despacio y empieza a acariciarme los hombros, baja por los brazos hasta llegar a mis manos y sujetarlas para sostenerlas sobre mi cabeza y así tener acceso directo a mis pezones, los cuales se dedica a lamer y darles pequeños mordisquitos que me llenan de placer.
     -  Eres perfecta. - Me susurra al oído al mismo tiempo que deja libres mis manos para así poder terminar de desnudarme. Se arrodilla frente a mí y me quita el tanga diminuto lentamente, dejando mi sexo totalmente al descubierto. - Lo llevas completamente depilado, me encanta. - Añade besándome en el monte de Venus. Con el dedo índice, marca un recorrido que va desde mi ombligo hasta el punto exacto de mi placer, el cual estimula presionándolo ligeramente. - Estás húmeda, ¿estás excitada?
     -  Mucho. - Logro responder entre gemidos mientras trato de mantenerme en pie.
Jason vuelve a cogerme en brazos y esta vez me tumba sobre la cama.
Nunca habría pensado que se pudiera tener sexo tierno y salvaje a la vez, follar y hacer el amor. Esta noche he descubierto una clase nueva de sexo, el sexo de verdad.

4 comentarios:

  1. ¡Ay que calor..!!! Ajajajajajaa....Jason,...Jason.....Dónde andas? ;) Ajajajajaa...Estás fabulosa mi querida Rakel y picadisimos estamos con la novela...¡Gracias pro compartir linduraaaaa...!!!

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    Respuestas
    1. Jajajaja, muchas gracias , María! Besos guapa!

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  2. encantador precioso gracias por compartir feliz semana

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