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sábado, 25 de julio de 2015

Caprichos del destino 6.





















En vez de llamar a Jason, decido enviarle un mensaje con mi dirección, pidiéndole que viniera e informándole que Ana y Marcos están aquí. Dos segundos más tarde, el teléfono de Marcos ha empezado a sonar y nos ha confirmado que era Jason. Se ha levantado y ha salido a la terraza para hablar con él sin que le escuchemos. Estoy tan nerviosa que ya me he bebido mi copa de vodka. Estoy a punto de servirme la segunda copa cuando Aitor me dice:

     -  No creo que quieras estar borracha cuando llegue.
     -  Y yo creía que decías que no hay nada mejor que una chica borracha. - Bromeo.

Marcos entra de nuevo en el salón y nos anuncia que Jason está aparcando y no tardará en subir. Cinco minutos más tarde, llaman al timbre. Abro directamente, sin preguntar quién es. Aitor, Ana y Marcos están acomodados en el sofá comiendo palomitas y bebiendo cerveza mientras yo espero en el recibidor, de pie junto a la puerta, a que Jason aparezca.


La puerta se abre y el corazón se me acelera. Veo aparecer a Jason, vestido con unos tejanos y una camisa negra, llevando una chaqueta de piel colgando del antebrazo. Me mira fijamente a los ojos, sin traspasar el umbral de la puerta, esperando a que le invite a pasar.

     -  Hola. - Logro decir apartándome del umbral de la puerta y haciéndole un gesto con la mano para que pase dentro de casa.
     -  Sara, lamento mucho lo que mi abogado te dijo pero yo...
     -  Lo sé, Ana me lo ha explicado todo. - Le interrumpo. - Están todos en el salón, espero que estés acostumbrado a tener público.

Entramos en el salón y hago las presentaciones oportunas entre Aitor y Jason. Aitor le saluda eufóricamente y Jason le corresponde educadamente, pero manteniendo las distancias.

     -  ¿Te divertiste anoche, Ana? - Le pregunta Jason con sorna.
     -  Mucho, Sara es muy divertida. - Le contesta Ana burlonamente. - Aunque un tercio de la noche nos la pasamos quitándonos a los hombres de encima.
     -  Y el otro tercio de la noche se lo pasaron bebiéndose el alcohol de todos los bares de Barcelona, Víctor me ha llamado esta tarde y me ha dicho que Esther llevaba todo el día mala de lo borracha que se puso.
     -  ¡Pero si Esther fue la primera en marcharse! - Exclama Ana divertida.
     -  Aquí dónde las ve, acabaron la noche aquí porque ya no les servían alcohol en ninguna parte. - Le informa Marcos a Jason.
     -  ¿Eso es vodka? - Me pregunta Jason señalando mi copa, mirándome como si fuera la mayor delincuente que existe.
     -  No, es agua con hielo. - Nada más decirlo estallo en carcajadas y todos me siguen, todos excepto Jason que parece bastante enfadado. - Lo siento, demasiada tensión acumulada en un mismo día. Y sí, es vodka. ¿Quieres tomar algo?
     -  Lo mismo que tú, gracias. - Me responde para asombro de todos.
     -  ¿Me acompañas a la cocina? - Le pregunto para alejarnos del público y poder hablar con él a solas.

Jason asiente con la cabeza, se pone en pie de inmediato y me acompaña a la cocina. Una vez en la cocina, cierro la puerta.

     -  ¿Qué les pasa? No hablan, solo comen palomitas. Es como si estuvieran en el cine. - Me dice Jason totalmente desconcertado.
     -  Les he prohibido abrir la boca y han decidido hacer palomitas y observar como si estuvieran en un cine. - Le digo tras suspirar sonoramente. - Creo que es mejor que hablemos aquí.
     -  Y, ¿si te invito a cenar? - Me pregunta. - Los dos solos. - Aclara rápidamente.
     -  Jason, te agradezco todo lo que estás haciendo y lo amable que eres conmigo, pero puedes comprobar que estoy bien y no es necesario que hagas todo esto por el accidente, no ha sido nada.
     -  De acuerdo. - Acepta sin rechistar para mi asombro. - Entonces, ¿cenamos juntos esta noche?
     -  Pero si acabas de...
     -  No lo hago por el accidente. - Me interrumpe. - Simplemente seremos dos amigos que salen juntos a cenar.
     -  No creo que sea buena idea que salgamos a cenar.
     -  Si lo prefieres, podemos pedir que nos traigan comida a domicilio.
     -  No vas a darte por vencido, ¿verdad? - Le pregunto al mismo tiempo que se dibuja una sonrisa en mis labios.
     -  No, soy muy persistente cuando quiero algo. - Me responde pícaramente.

¿Está coqueteando conmigo? Me ruborizo cómo solo él consigue ruborizarme. Jason extiende su mano y me acaricia la mejilla, sonriendo al percatarse de mi rubor. Sirvo dos copas de vodka, una para Jason y otra para mí, y regresamos al salón junto a los demás, que nos esperan expectantes.

     -  Tengo que irme, he quedado para cenar. - Dice Aitor despidiéndose. Me da un beso en la frente y me dice: - Te he dejado las llaves del coche sobre el mueble del recibidor y, si Alberto regresa, llámame a la hora que sea y le echaré a patadas.
     -  Vete y diviértete. - Le digo siendo consiente de que ha quedado con alguna chica y que lo último que desearía es que yo le llamara y le fastidiara el plan.
     -  Cariño, ahora que me acuerdo, nosotros también tenemos que ir a cenar a casa de mis padres, les prometí que iríamos a verles cuando regresásemos. - Le dice Marcos a Ana. Se vuelve hacia a Jason y le dice guiñando un ojo descaradamente: - Ya nos veremos luego en casa.

Los tres se marchan y Jason y yo nos quedamos de pie en el salón, mirándonos el uno al otro sin decir nada. Finalmente, Jason es quien rompe el hielo:

      -  ¿Te gusta la comida china o prefieres una pizza?
      -  Me encanta la comida china. - Busco un folleto del restaurante chino en el cajón de la mesita auxiliar y se lo entrego a Jason. - Pide lo que quieras, a mí me gusta todo.

Una hora más tarde, Jason y yo hemos disfrutado de una agradable cena entre amigos y ambos estamos acomodados en el sofá mientras nos bebemos un chupito de lagarto.

      -  Marcos me ha dicho que Ana y tú tenéis una amiga en común, Alicia.
      -  Sí, trabajamos juntas en la penitenciaria. - Le contesto. - ¿Supone eso un problema para ti?
      -  En absoluto, todo lo contrario. - Se afana en aclarar. - Gracias a ti Ana se pasa el día recordándome que una chica me ha dicho que dé clases de conducir, esos dos se lo están pasando en grande a mi costa con todo esto.
      -  Si te sirve de consuelo, yo escucho sermones a donde quiera que vaya. - Le digo divertida, entrechocando su copa con la mía. - Por los pesados de nuestros amigos.

Nos bebemos el chupito de lagarto de un trago y a mí me entra la tos.

      -  Puaj, esto está asqueroso. - Me quejo dejando el vaso vacío sobre la mesa mientras Jason no deja de reírse. - ¿Te divierte la agonía ajena? - Le pregunto haciéndome la ofendida.
      -  Me gusta ver cómo te comportas.
      -  ¿Eso es un cumplido? - Pregunto alzando una ceja.
      -  Es un cumplido, sin ninguna duda. - Me responde con una sonrisa. - Me gusta ver lo natural que eres, por tu expresión puedo casi saber lo que piensas.
      -  Así que soy una chica predecible. - Le digo haciéndome la ofendida.
      -  Eres una chica de carne y hueso, con los pies en el suelo y sus principios muy altos, eso es lo que me gusta de ti.
      -  ¿Cómo puedes saber todo eso de mí si a penas me conoces?
      -  Cualquiera en tu situación hubiera fingido para cobrar una indemnización y tú ni siquiera consideraste esa opción. Mi abogado me ha dicho que te ofreció cincuenta mil euros y lo echaste de tu despacho, después de darle un sutil mensaje para mí. - Añade frunciendo el ceño. - Te enteras de que soy un piloto de Fórmula 1 y me dices que estás dispuesta a firmar un contrato de confidencialidad en el que te comprometes a no reclamar nada más de lo que la compañía de seguros esté dispuesta a darte, que va a ser una cifra ridícula. Sé que trabajas en la penitenciaria como trabajadora social, así que por tu trabajo deduzco que eres una persona que se preocupa por los más desfavorecidos. ¿Quieres que continúe?
      -  Por favor. - Le ruego.
      -  No conocías a Ana de nada, salvo de verla un minuto el día del accidente. Coincides con ella cuando sales con unas amigas y le ofreces pasar la noche en tu casa, te fías de ella a pesar de que no la conoces, pero es amiga de una amiga tuya y eso te basta para ser generosa con ella. - Me mira directamente a los ojos y añade: - No sé mucho más de ti, pero me gustaría que me dejaras que te conociera mejor.
      -  Jason, mi vida últimamente está patas arriba y tú... tú tienes una vida complicada de por sí. - Empiezo a decir. - Vivimos en mundos completamente diferentes.
      -  Sé lo de tu ex, Marcos me lo ha contado. - Me confiesa. - Entiendo que no quieras empezar ninguna relación, solo te pido que dejes que nos conozcamos mejor, que seamos amigos. Tengo que volver a Londres el martes y podré volver hasta pasadas las navidades. En febrero empezamos a entrenar porque en marzo empieza el mundial y mi agenda se vuelve un poco más ajetreada, pero puedo venir a verte cuando tenga un par de días libres seguidos.
      -  De acuerdo, pero tendrás que firmarme un autógrafo para mi padre. - Le pongo una condición.
      -  Tengo entendido que has quedado con Marcos en ir a visitar a tu padre, creía que yo también iba a estar incluido en es invitación. - Me dice haciéndose el ofendido.
      -  ¿Quieres ir a visitar a mi padre? - Le pregunto atónita.
      -  ¿Qué tiene de malo?
      -  No tiene nada de malo, pero es raro.
      -  ¿Tus amigos conocen a tus padres? - Me pregunta.
      -   Eh... Sí, conocen a mi padre. - Le corrijo.
      -  ¿Y tu madre?  - Me pregunta.
      -  Mi madre murió hace algunos años y no todos mis amigos la conocieron.
      -  Lo siento, no tenía ni idea. - Se disculpa.
      -  No te preocupes, no tenías por qué saberlo.

A las once de la noche Jason decide marcharse ya que mañana tengo que trabajar. Le acompaño a la puerta y nos despedimos con un par de besos en la mejilla, aunque me hubiera gustado besarle en los labios. Mi necesidad de sexo se está haciendo más grande. Me hace prometerle que le llamaré mañana cuando llegue a casa del trabajo y desaparece detrás de las puertas del ascensor mientras yo me quedo mirando cómo se va.

Por primera vez en dos meses pienso en rehacer mi vida sentimental, aunque lo descarto de inmediato al pensar que enamorarme de un piloto solo me va a traer problemas.


1 comentario:

  1. muy buen relato gracias por compartir feliz fin de semana saludos cordiales

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